¿Lo veis? Su grande inteligencia, sin ninguna sugestión de mi parte, percibe y pone en ejecución la componenda lógica.

EL CURA

Yo dudo que...

EL CONDE, inquietísimo.

¿Dudas?... Oh, Carmelo, no me quites la esperanza, no aumentes mi congoja. ¿Te ríes?

EL CURA

Sr. D. Rodrigo de mi alma, ni he dicho nada, ni me he reído, ni haré más que cumplir fielmente sus órdenes. Vuelvo allá.

EL CONDE, desconcertado, variando de pensamiento a cada instante.

No, no vayas; aguarda... Sí, sí, vete y dile...

EL CURA