¿En qué quedamos?
EL CONDE, decidiéndose.
En que vas. Pero te limitas a anunciarle que yo la visitaré hoy mismo para tratar con ella de un asunto de familia. Cosas tan delicadas no puedo fiarlas a nadie. Tête à tête la pantera y el león, yo propondré...
EL CURA
Y puede que la convenza, sí, señor... Hay panteras razonables. (Se aparta y habla con Dolly.)
EL MÉDICO, despidiéndose.
Luego volveré. Supongo que seguirá usted en la Pardina.
EL CONDE
De ningún modo. No me faltará hospitalidad en cualquiera de las casas de labor, o de las cabañas que fueron mías. En Forbes, en Polan y Rocamor, todos mis antiguos colonos están deseando que el viejo Albrit llegue a su puerta, pidiéndoles un pedazo de pan y un albergue humilde. Verdad que en ninguna de estas casas hallaré las comodidades de la Pardina. Pero no me importa; prefiero guarecerme en la última choza de pastores, a soportar aquí la estolidez egoísta de estos ingratos. A otra parte con mis huesos. Iré de puerta en puerta, con la esperanza de encontrar un corazón noble, un alma cristiana...
EL CURA