EL ALCALDE

Sí, hombre... Hace dos años, se confesó también con Maroto. Por cierto que dijimos: «Ya no volverá a las andadas.» Pero al poco tiempo... ¡trómpolis! Lo que hacen estas: vaciar de pecados viejos la conciencia, para hacer hueco, y poder ir estibando los pecados nuevos.

EL CURA, desconcertado.

Pero entendámonos: ¿mandó aviso a Maroto anunciándole que ella iría a Zaratán, o le suplicaba que fuese él a Verola?

CONSUELITO

La carta no lo puntualiza. Está escrito en una postdata, momentos antes de salir el peatón.

EL ALCALDE

Bueno; y después de todo, ¿qué nos importa? La especie de la confesión apenas vale un cuarto kilo de dulce.

EL CURA, cejijunto.

Sí vale, sí... En fin, Vicenta, hágame el favor de decir a la Condesa...