LUCRECIA

Yo arreglaré la vida de usted... yo...

EL CONDE, inflexible.

Sin lo que pido, sin mi nieta, no quiero nada.

LUCRECIA

No tardará el viejo Albrit en renegar de esa independencia, impropia de su edad y de su situación. Acójase a mí, o su vejez será muy triste.

EL CONDE

Nada me arredra... nada temo. Lo mismo me importa la vida que la muerte. (Implorando.) Lucrecia, por última vez...

LUCRECIA

No insista usted... Se cansa en vano...