Solo... ¡Qué dolor! ¡Triste ancianidad!... (Sintiendo perturbado su espíritu.) ¡Oh, Dios mío! ¿dónde está la paz que diste a mi alma? Ese hombre me la quitó... Es el agitador de mi conciencia... ¡Otra vez el tumulto en mi mente... otra vez la ansiedad, el temor, la duda!... (Consternada, alza los brazos, echa la cabeza hacia atrás, cierra los ojos.)
LA ALCALDESA
¿Otra vez mal, amiga mía?
EL ALCALDE
Que venga el médico.
LA ALCALDESA
Al instante.
LUCRECIA
Los dos... Que vengan los dos médicos. Quiero ver al Prior... Que vuelva.
EL ALCALDE, oficiosamente.