No, señor: vengo... porque... es de todo punto indispensable que hable dos palabras con usía.

EL CONDE

¿Conmigo?... ¿Palabritas tú? No: tú vienes a vigilarme. Creen que voy a pegar fuego a la casa... No, Senén; yo no hago mal a nadie, (Óyense gritos lejanos de Dolly, llorando, pidiendo socorro.) ¡Oh! ¿qué es eso?... ¡Dolly grita... llama! ¿Es su voz... o estoy yo loco y no sé lo que escucho?... Infames, ¿qué hacéis a mi hija, a mi Dolly? (Furioso, se precipita hacia la puerta. Cesan las voces.)

SENÉN, cortándole el paso.

Deténgase usía. Ya no puede evitarlo.

EL CONDE

¿Qué?

SENÉN

Que se la llevan. (Mira por la ventana.) Ya, ya salen con ella. (Corre Albrit a la ventana.)

EL CONDE