NELL, apenada, atribuyendo las palabras del anciano a desconcierto de su razón.

Abuelo querido, ¿por qué has venido tan solo?

CONSUELITO, radiante de oficiosidad.

¿Pero no hay en la Pardina quien le acompañe?

EL CONDE

Mejor estoy solo. Y tu hermana, ¿cómo no ha venido contigo?

NELL

Mamá me ha mandado a la iglesia, encargándome que rece por ella y por ti.

EL CONDE

Y harás bien en rezar... por ella más que por mí.