D. PÍO

Cuenta, niña... Hemos oído mal. ¿Dices que te escapaste?

DOLLY

Tuve que saltar por la verja... Me lastimé un pie... A Monedero se le antojó ponerme presa en su despacho, porque dije a mamá que a todo trance quiero quedarme en Jerusa con el abuelo, y vivir siempre con él... ¡Ay, lo que he corrido!

EL CONDE, con estupor terrorífico.

Veo la ignominia, veo la sublimidad, no sé lo que veo... ¿Se hunde el cielo, se acaba el mundo, o qué pasa aquí?

DOLLY, acongojada.

Papaíto, ¿por qué no miras a tu Dolly?... ¿Qué dices?... ¿Ya no quieres a tu Dolly?

EL CONDE, desconcertado.

Eres mi oprobio... Dolly... ¿por qué me amas?