EL CONDE, alelado.
Cuando todos me desprecian, tú eres conmigo... El mundo entero pisotea el tronco de Albrit, y Dolly hace en él su nido.
DOLLY
Sí que lo haré... De veras digo que si no me llevas en tu compañía a donde quiera que vayas...
EL CONDE, vivamente.
Si no te llevo, ¿qué?
DOLLY
Me moriré de pena.
EL CONDE, elevando hacia el cielo las palmas de sus manos.
Señor, ¿qué es esto? ¿Tal monstruosidad es obra tuya? ¿Qué nombre debo dar a esta cosa espantable y enorme que llena mi alma de gozo?... Del seno del cataclismo salen para mí tus bendiciones... Ya veo que de nada valen los pensamientos, los cálculos y resoluciones del ser humano. Todo ello es herrumbre que se desmorona y cae. Lo de dentro es lo que permanece... El ánima no se oxida.