EL CONDE, muy cariñoso.
Bien, Carmelo; bien, Pastor Curiambro. Siéntate a mi lado. ¡Cómo corren, ¡ay! cómo se escabullen los pícaros años! Tú... a ver si acierto... andarás en los cincuenta.
EL CURA
Andaba en ellos... dos años ha.
VENANCIO
Como yo. Somos del mismo tiempo.
EL CONDE
No podía ser menos. Tenías veintiséis cuando...
EL CURA
Cuando murió mi padre. A la generosidad del señor Conde debí el poder terminar mi carrera de Teología y Derecho.