—¿Quién le escribe? ¿Á quién escribe?

—¡Si no lo hubiera visto...!

—¿Á la Reina?

—No.

—¿Al Papa?

—No... Asombraos todos. Se escribe las cartas á sí mismo...

—¿Y las recibe?

—De sí mismo. Todas las cartas están encabezadas: «Señor don Jesús Delgado: Muy señor mío...» y todas concluyen así: «su seguro y atento servidor, Jesús Delgado.»

¡Qué risas, qué algazaras!

—¿Se le da un bromazo, sí ó no?