—¿Y qué más?
—Celipe Centeno.
—¿De dónde eres?
—De Socartes.
—¿Y dónde está eso?
—Al lado de Villamojada... ya lo sabrá usted. Donde están las minas...
—Pero ¿qué minas, hombre, qué minas?
—Las minas de Socartes... Aquí está el río, aquí Villamojada, aquí mis minas...
—Enterados... ¿Y tienes padre y madre?
—Sí, señor. Pero como no querían que yo desaprendiese... me tomé la carretera y me vine acá.