Llegaron así á la puerta del Observatorio nuevo.

—Entra, hombre... No gastes cumplidos.

Es circular aquel vestíbulo, y con cierto aderezo arquitectónico á la griega. En el centro, cual decorativa estatua representando la vigilancia á la entrada del palacio del estudio, estaba don Florencio Mora...les y Temprado. No pudo contener una observación bondadosa, que salió de sus respetables labios en esta forma:

—Tan chiquillo es el uno como el otro.

—Señor Morales, me tomo la libertad de...

—Es usted muy dueño, señor de Miquis,—dijo el bendito Morales, ocultando discretamente un bostezo de hambre tras la palma de la mano.

—De recomendarle á usted al señor de Centeno, que no ha comido hoy nada caliente. Puesto que tiene usted convidados...

—Es verdad... y si usted gusta de honrarnos, señor de Miquis...

—Gracias... Yo voy arriba. Ruiz nos va á leer una comedia. Con que...

—Queda de mi cuenta...—dijo Morales disimulando otro bostezo.—Y la hora de comer se alarga... Entre paréntesis, amigo: como hoy tenemos algo extraordinario... ¡Qué tareas en esa cocina!...