Ó aquello era sueño, ó ya no hay sueños en el mundo. Pero él, sin entender de Calderón ni haberle oído mentar en su vida, decía rudamente y á su modo lo que significan las famosas palabras: soñemos, alma, soñemos. Interesante grupo formaban los dos, el uno come que come, y el otro piensa que piensa, soñando de otra manera que Felipe y gastando anticipadamente la vida de los días sucesivos; lanzando su espíritu al porvenir, sus sentidos á las emociones esperadas, empeñando su voluntad en grande lides y altísimos propósitos. Ideales de arte y gloria, pruritos de goces, ahora sublimes, ahora sensuales, caldeaban su mente. Parecíale pesado y cojo el tiempo, que no traía pronto aquellos mañanas... Él, con la labor de su fantasía, estaba ya gozando y viviendo antes de que llegaran. Para no esperar más, aquella misma noche había de procurarse emociones y dulzuras, de las que tan hambrienta estaba su alma.

Felipe, regocijado ante su inexplicable suerte, decía: «Ya me vino Dios á ver.» Pero no acertaba á figurarse lo que detrás de aquel espléndido cambio vendría. Como que apenas conocía á su amo, y aún no las tenía todas consigo respecto al acomodo que le ofreciera. Alejandro, soñador de empuje y que en todas las ocasiones iba más allá de la realidad presente, no veía con vaguedad el porvenir; veíalo claro y distinto, cual hermosísimo paisaje alumbrado por el más puro sol. Todo se presentaba á sus despabilados ojos con fortísimas tintas y limpios contornos. La gloria artística, el triunfo del más atrevido de los dramas, dichosos lances de amor y fortuna, degustación de placeres desconocidos, poesía y realidad, todo lo sentía vivo, corpóreo, de carne, de sangre y de hueso, encarnado en seres humanos, con voz y figura que él plasmaba en su imaginación creadora.

En los capítulos siguientes se contarán las hazañas de estos dos niños. En vez de un héroe ya tenemos dos.

FIN DEL TOMO PRIMERO


ÍNDICE DEL TOMO PRIMERO

Páginas.
[I].—Introducción á la Pedagogía.[5]
[II].—Pedagogía.[57]
[III].—Quiromancia.[161]

Nota de transcripción