—Si no tiene ninguno...
—¡Felipe... condenado... el azúcar!...
—¡Un terrón!
—¿Pero dónde está el azúcar?...
—Se lo ha comido Julián de Capadocia.
—Todos están concluyendo su ración, y no ha sobrado nada de azúcar... ¡Qué descuido!
—Señores, si esto es veneno...
—Perdone usted, don Leopoldo...
—Abajo con él... Aunque sea amargo...
—Así es más estomacal.