Electra (poniendo el frutero en la mesa). De postre no te pongo más que fruta. Sé que te gusta mucho.

Máximo (cogiendo una hermosa manzana). Sí, porque esto es la verdad. No se ve aquí mano del hombre... más que para cogerla.

Electra. Es la obra de Dios. ¡Hermosa, espléndida, sin ningún artificio!

Máximo. Dios hace estas maravillas para que el hombre las coja y se las coma... Pero no todos tienen la dicha o la suerte de pasar bajo el árbol... (Monda una manzana.)

Electra. Sí pasan, sí pasan... pero algunos van tan abstraídos mirando al suelo, que no ven el hermoso fruto que les dice: «Cógeme, cómeme.» Y bastaría que por un momento se apartasen de sus afanes, y alzaran los ojos...

Máximo (contemplándola). Como alzar los ojos, yo... ya miro, ya...

ESCENA VII

Electra, Máximo; Mariano, por la izquierda.

Mariano. Señor...

Máximo. ¿Qué?