Patros. Ya viene.

Electra (dándole el ramo). Toma... Para la Virgen.

Patros. Ya, ya.

Electra (deteniéndola). Pero no se lo pongas a la Virgen del oratorio... Cuidado, Patros... A la del oratorio no, sino a la mía, a la que tengo en la cabecera de mi cama. Por Dios, no te equivoques.

Patros. ¡Ah, no...! ya sé... (Entra corriendo en la casa.)

ESCENA II

Electra, Máximo; después el Marqués.

Máximo (a distancia, abriendo un poco los brazos). ¡Niña!

Electra (lo mismo). ¡Maestro!

Máximo. Estamos avergonzados... No sabemos qué decirnos.