ESCENA V
Cuesta; Pantoja, enteramente vestido de negro. Entra en escena meditabundo, abstraído.
Cuesta. Amigo Pantoja, Dios le guarde. ¿Vamos bien?
Pantoja (suspira). Viviendo, amigo, que es como decir: esperando.
Cuesta. Esperando mejor vida...
Pantoja. Padeciendo en ésta todo lo que el Señor disponga para hacernos dignos de la otra.
Cuesta. ¿Y de salud?
Pantoja. Mal y bien. Mal, porque me afligen desazones y achaques; bien, porque me agrada el dolor, y el sufrimiento me regocija. (Inquieto y como dominado de una idea fija, mira hacia el jardín.)
Cuesta. Ascético estáis.
Pantoja. ¡Pero esa loquilla...! Véala usted correteando con los chicos del portero, con los niños de Máximo y con otros de la vecindad. Cuando la dejan explayarse en las travesuras infantiles, está Electra en sus glorias.