Máximo. ¡Ah! (Como asfixiándose.) Devolvedme a la verdad, devolvedme a la ciencia. Este mundo incierto, mentiroso, no es para mí.
ACTO QUINTO
Telón corto. Sala locutorio en San José de la Penitencia. Puertas laterales, al fondo un ventanal, de donde se ve el patio.
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ESCENA PRIMERA
Evarista, Sor Dorotea.
Evarista (entrando con la monja). ¿Don Salvador...?
Dorotea. Ha llegado hace un rato: en el despacho con la Superiora y la Hermana Contadora.
Evarista. Allí le encontrará Urbano. Mientras ellos hablan allá, cuénteme usted, Hermana Dorotea, lo que hace, piensa y dice la niña. Ha sido muy feliz la elección de usted, tan dulce y simpática, para acompañarla de continuo y ser su amiga, su confidente en esta soledad.
Dorotea. Electra me distingue con su afecto, y no contribuyo poco, la verdad, a sosegar su alma turbada.