Cuesta. Evarista completará su magna obra de piedad...
Pantoja (maquinalmente). Sí.
Cuesta. Y usted dedicará mayores recursos a San José[15] de la Penitencia.
Pantoja. Sí... (Repitiendo una idea fija.) Serpiente ya teníamos. (Alto.) ¿Qué me decía usted, amigo Cuesta?
Cuesta. Que...
Pantoja. Perdone usted... ¿Es cierto que el vecino de enfrente, nuestro maravilloso sabio, inventor y casi taumaturgo, piensa mudar de residencia?
Cuesta. ¿Quién? ¿Máximo? Creo que sí. Parece que en Bilbao[16] y en Barcelona[17] acogen con entusiasmo sus admirables estudios para nuevas aplicaciones de la electricidad; y le ofrecen cuantos capitales necesite para plantear estas novedades.
Pantoja (meditabundo). ¡Oh!... Capital, dentro de mis medios, yo se lo daría, con tal que...
ESCENA VI
Pantoja, Cuesta; Evarista, Don Urbano, El Marqués, que vienen del jardín.