Marqués. ¿Y quién nos asegura, señora mía, que en el arcano de esas conciencias exaltadas no hay una ley moral cuyas sutilezas están muy lejos de nuestro alcance? Absurdos hay en la vida del espíritu como en la naturaleza, donde vemos mil fenómenos cuyas causas no son las que lo parecen.

Evarista. ¡Oh, no puede ser, y no y no! Casos hay en que la mentira allana los caminos del bien. ¿Pero hemos llegado a un caso de éstos? No, no.

Marqués. Para que usted acabe de formar juicio, óigame lo que voy a decirle. Virginia me asegura que de Josefina Perret, sin que en ello pueda haber mixtificación ni engaño... nació el hombre que ve usted ahí... Y lo prueba, lo demuestra como el problema más claro y sencillo. Además, yo he podido comprobar que Lázaro Yuste faltó de Madrid desde el 63 al 66.

Evarista. Con todo, Marqués, no cabe[105] en mi cabeza...

Marqués (viendo aparecer a Pantoja por la derecha). Aquí está.

Máximo (volviendo al proscenio). Ya está aquí la fiera.

Dorotea. Con permiso de los señores, me retiro. (Se va por la izquierda. Pantoja permanece un instante en la puerta.)

ESCENA IV

Evarista, Máximo, Don Urbano, el Marqués, Pantoja.

Pantoja (avanzando despacio). Señores, perdónenme si les he hecho esperar.