Marqués. No llegaremos a tanto.
Pantoja. Lleguen ustedes a donde quieran, siempre me encontrarán en mi puesto, inconmovible.
Marqués. Confiamos en la Ley.
Pantoja. Confío en Dios.
Máximo. La Ley es Dios... o debe serlo.
Pantoja. ¡Ah! señores de la Ley, yo les digo que Electra, adaptándose fácilmente a esta vida de pureza, encariñada ya con la oración, con la dulce paz religiosa, no desea, no, abandonar esta casa.
Máximo(impaciente). ¿Podremos verla?
Pantoja. Ahora precisamente no.
Máximo (queriendo protestar airadamente). ¡Oh!
Pantoja. Tenga usted calma.