Máximo. No puedo tenerla.
Evarista. Es la hora del coro. Quiere decir San Salvador que después del rezo...
Pantoja. Justo... Y para que se persuadan de que nada temo, pueden traer, a más del notario, al señor delegado del Gobierno. Mandaré abrir las puertas del edificio... permitiré a ustedes que hablen cuanto gusten con Electra, y si ella quiere salir, salga en buena hora...
Marqués. ¿Lo hará usted como lo dice?
Pantoja. ¿Cómo no, si confío en Dios? (Se miran en silencio Pantoja y Máximo.)
Máximo. Yo también.
Pantoja. Pues si confía, aquí le espero.
Marqués. Volveremos esta tarde. (Coge a Máximo por el brazo.)
Pantoja. Y nosotros a la iglesia. (Salen Don Urbano, Evarista y Pantoja.)