Máximo. Y este orden social en que vivimos nos envolverá en una red de mentiras y de argucias, y en esa red pereceremos ahogados, sin defensa alguna... manos y cuello cogidos en las mallas de mil y mil leyes caprichosas, de mil y mil voluntades falaces, aleves, corrompidas.

Marqués. Cálmate. Preparemos el ánimo para lo que esta tarde nos espera. Preveamos los obstáculos para pensar con tiempo[109] en la manera de vencerlos... ¿Qué sucederá cuando le digamos a Electra que tú y ella no nacisteis de la misma madre?

Máximo. ¿Qué ha de suceder? Que no nos creerá... que en su mente se ha petrificado el error y será imposible destruirlo. ¿Sabe usted lo que puede la sugestión continua, lo que puede el ambiente de esta casa sobre las ideas de los que en ella habitan?

Marqués. Emplearemos, pues, medios eficaces...

Máximo (con mayor violencia). Eficacísimos, si: pegar fuego a esta casa, pegar fuego a Madrid...

Marqués. No disparates... En el caso de que la niña no quiera salir, nos la llevaremos a la fuerza.

Máximo (muy vivamente hasta el fin). O la fuerza vencedora, o la desesperación vencida... Moriré yo, morirá ella, moriremos todos.

Marqués. Morir no: vivamos muy despiertos. Preparémonos para lo peor. Ya tengo las llaves para entrar por la calle nueva. La Hermana Dorotea nos pertenece... Chitón.

Máximo. ¡A la violencia!

Marqués. ¡Astucia, caciquismo!