Dorotea. ¿Hacia qué parte? (Mirando al foro derecha, detrás de la iglesia.)
Pantoja. Hacia la Enfermería. ¡Oh, no tengo tranquilidad! Quiero ver por mí mismo... Electra, vuelve a la iglesia... Hermana, llévela usted... Espérenme allí... (Dándoles prisa.) Pronto... (Las conduce a la puerta de la iglesia. Se va presuroso, muy inquieto, por el foro derecha. Dorotea le ve alejarse, coge de la mano a Electra, y vivamente vuelve con ella al centro de la escena. Electra, como sin voluntad, se deja llevar.)
ESCENA VIII
Electra, Sor Dorotea.
Dorotea. Ven... A la iglesia no.
Electra. Aquí... Quiero respirar... Quiero vivir.
Dorotea (aparte, inquieta). Ya es la hora fijada por el Marqués... Aprovechemos los minutos, los segundos, o todo se perderá. (Mirando a la izquierda.) Voy a franquearles el paso[114] a este patio... (Alto.) Hermana, espérame aquí.
Electra (asustada). ¿A dónde vas? (La coge del brazo.)
Dorotea (con decisión, defendiéndose). A mirar por ti, a devolverte la salud, la vida... Disponte a salir de esta sepultura, y llévame contigo.
Electra (trémula). Hermana... no te alejes de mí.