Marqués. Cierto que no tenemos iniciativa para nada.
Don Urbano. Para nada, querido Marqués.
Marqués. Que a las veces, hasta el respirar nos está vedado.
Don Urbano. Vedada la respiración...
Marqués. Pero vivimos tranquilamente.
Don Urbano. Servimos a Dios sin ningún esfuerzo...
Marqués. Nuestras benditas esposas van delante de nosotros por el camino de la gloriosa eternidad y... Descuide usted, que no nos dejarán atrás.
Don Urbano. Cierto.
Evarista. ¿Urbano?
Don Urbano (acudiendo presuroso). ¿Qué?