Evarista. Ponte a las órdenes de Cuesta para la liquidación, y para la entrega a los Padres...
Don Urbano. Hoy mismo. (Se levanta Cuesta.)
Evarista. Otra cosa: bajas un momento y le dices a Electra que ya van tres horas de juego...
Pantoja (imperioso). Que suba. Ya es demasiado retozar.
Don Urbano. Voy. (Viendo venir a Electra.) Ya está aquí.
ESCENA VII
Los mismos; Electra, tras ella Máximo.
Electra (entra corriendo y riendo, perseguida por Máximo, a quien lleva ventaja en la carrera. Su risa es de miedo infantil). Que no me coges... Bruto, fastídiate.
Máximo (trae en una mano varios objetos que indicará, y en la otra una ramita larga de chopo, que esgrime como un azote). ¡Pícara, si te cojo...!
Electra (sin hacer caso de los que están en escena recorre ésta con infantil ligereza, y va a refugiarse en las faldas de Doña Evarista, arrodillándose a sus pies y echándole los brazos a la cintura). Estoy en salvo... tía; mándele usted que se vaya.