Máximo. ¿Dónde está esa loca? (Con amenaza jocosa.) ¡Ah! Ya sabe donde se pone.

Evarista. ¿Pero, hija, cuándo tendrás formalidad? Máximo, eres tú tan chiquillo como ella.

Máximo (mostrando lo que trae). Miren lo que me ha hecho. Me rompió estos dos tubos de ensayo... Y luego... vean estos papeles en que yo tenía cálculos que representan un trabajo enorme. (Muestra los papeles suspendiéndolos en alto.) Éste lo convirtió en pajarita;[26] éste lo entregó a los chiquillos para que pintaran burros, elefantes... y un acorazado disparando contra un castillo.

Pantoja. ¿Pero se metió en el laboratorio?

Máximo. Y me indisciplinó a los niños, y todo me lo han revuelto.

Pantoja (con severidad). Pero, señorita...

Evarista. ¡Electra!

Marqués. ¡Deliciosa infancia! (Entusiasmado.) Electra, niña grande, benditas sean sus travesuras. Conserve usted mientras pueda su preciosa alegría.

Electra. Yo no rompí los cilindros. Fue Pepito... Los papeles llenos de garabatos, sí los cogí yo, creyendo que no servían para nada.

Cuesta. Vamos, haya paces.