Máximo. El mágico saluda a usted y desaparece.

Marqués. Un momento, amigo. (Reteniéndole.)

Evarista. Pues sí, Marqués: iremos.

Marqués. ¿Ya sabía usted...?

Don Urbano. ¿A qué hora?

Marqués. A las cinco en punto. (A Máximo.) A usted no le invito: ya sé que no le sobra tiempo para la vida social.

Máximo. Así es, por desgracia. Hoy no le espero a usted.

Marqués. ¿Cómo, si estamos de fiesta religiosa y mundana? Pero esta noche no se libra usted de mí.

Evarista (ligeramente burlona). Ya hemos notado... celebrándolo, qué duda tiene... la frecuencia de las visitas del señor Marqués a los talleres del gran nigromántico.

Máximo. El Marqués me honra con su amistad y con el interés que pone en mis estudios.