Electra. A ratos le cuento mis penas.

Evarista. ¡Penas tú!

Electra. Sí, penas yo. Y cuando nos ve usted tan calladitas, es que pensamos en cosas pasadas...

Marqués. Le interesa lo pasado. Señal de reflexión.

Evarista. ¿Pero qué dices? ¿Cosas pasadas?

Electra. Del tiempo en que nací. (Con gravedad.) El día en que yo vine al mundo fue un día muy triste, ¿verdad? ¿Alguno de ustedes se acuerda?

Evarista. ¡Pero cuánto disparatas, hija! ¿No te avergüenzas de que el señor Marqués te vea tan destornillada...?

Electra. Crea usted que los tontos más tontos, y los niños más niños, no hacen sus simplezas sin alguna razón.

Marqués. Muy bien.

Evarista. ¿Y qué razón hay de este juego impropio de tu edad?