Electra (mirando al Marqués que sonríe a su lado). Ahora no puedo decirlo.

Marqués. Eso es decir que me vaya.

Evarista. ¡Niña!

Marqués. Si ya me iba. Siento que mis ocupaciones no me dejen tiempo para recrearme en los donaires de esta criatura. Adiós, Electra; vuelvo a las cinco para llevármela a usted.

Electra. ¡A mí!

Don Urbano. Sí, hija: vamos a la inauguración de Las Esclavas.[41]

Electra. ¿Yo también?

Evarista. Ya puedes irte arreglando.

Electra (asustada). Habrá mucha gente. ¡Ay! la gente me causa miedo. Me gusta la soledad.

Marqués. ¡Si estaremos como en familia...! Vaya, no me detengo más.