Don Urbano. ¿Te sientes mal? ¿Necesitas algo?

Cuesta. No... Este maldito corazón no se lleva bien con la voluntad.

Don Urbano. Descansa, hombre. Por qué no te echas un rato?...

Cuesta. ¿Pero tú sabes lo que tengo que hacer? (Sacando papeles.) Por de pronto, dos cartas urgentísimas, que han de salir hoy.

Don Urbano. Escríbelas aquí. (Escogiendo un sitio en la mesa, y retirando libros y papeles.)

Cuesta. Sí... Aquí me instalo.

Don Urbano. Yo también estoy atareadísimo. Tengo mil menudencias...

Cuesta. No te ocupes de mí. (Escribiendo.)

Don Urbano. Perdona, Leonardo. Evarista no tardará en salir.

Cuesta (sin mirarle). Hasta luego... (Vase Don Urbano por el foro.)