—Es que ha llegado el marqués, y desde que se sentó en la mesa empezaron Aparisi y él a tirotearse.
—¿Qué han dicho? —Aparisi afirmó que la Monarquía no era factible, y después largó un ipso facto, y otras cosas muy finas.
Juan soltó la carcajada. «El marqués estará furioso».
—Come en silencio, meditando una venganza. Te contaré lo que ocurra. ¿Quieres pescadilla?, ¿quieres bistec?
—Tráeme lo que quieras con tal que vengas pronto.
Y no tardó en volver, trayendo un plato de pescado.
«Hijo de mi vida, le mató».
—¿Quién?
—El marqués a Aparisi... le dejó en el sitio.
—Cuenta, cuenta. —Pues de primera intención soltole a su enemigo un delirium tremens a boca de jarro, y después, sin darle tiempo de respirar, un mane tegel fare. El otro se ha quedado como atontado por el golpe. Veremos con lo que sale.