—¿Altona?—dijo Su Ilustrísima, poco fuerte en geografía moderna.—¿Dónde es eso?
Y al instante se acercó á un viejo mapa que de la pared colgaba.
—Es sobre el Elba, cerca de Hamburgo—manifestó D. Juan.
—Soy hamburgués de nacimiento—dijo con entera voz el enfermo,—pero mi familia es de Inglaterra. He vivido seis meses en Sevilla y Córdoba hace tres años, y ahora...
—¿Iba usted para Inglaterra?
—No le conviene mucha conversación por ahora—dijo solícitamente Su Ilustrísima.—Dejémosle descansar.
—Gracias, señores. Puedo hablar. Sí, yo iba á Inglaterra. Dios no ha querido...
Su semblante expresó viva pesadumbre.
—Tranquilidad, amigo—añadió D. Juan.—No hay que apurarse. Irá usted á su casa. ¿Tiene usted familia?