—Y yo te ahorcaría con ella.
—¡Ordinario!
—Tonta.
—Esta gente—afirmó Isidora con mucho tesón—sabe lo que hace. Es la gente principal del país, la gente fina, decente, rica; la que tiene, la que puede, la que sabe.
—Trampas, fanatismo, ignorancia, presunción.
—¿Pues y tú?..., grosero, salvaje, pedante...
—Isidora, mira que eres mi mujer.
—¿Yo mujer de un albéitar?...
—Isidora, mira que te cojo... y ni tu tío el Canónigo te saca de mis manos.
—Basta de bromas. ¡Vaya, que te tomas unas libertades!... Nuestros gustos son diferentes.