Mi hija sigue bien; muy triste, muy sola, con mediana salud; pero resignada y tranquila. No sale de Suertebella. Mona, cada día más mona, le envía á usted tres besos.
El malvado ha cumplido su compromiso y no nos molesta para nada. Se ha metido en Bolsa y me han dicho que acometiendo con serenidad y tino las jugadas, hace una fortuna loca. La verdad es que disposiciones no le faltan.
Le espera á usted para comer el pavo de Navidad en Suertebella su afectísimo
P. Fúcar.
P. D. Si vuelve usted á ver á ese extravagante dele recuerdos míos, pero nada más que míos.
Madrid, Diciembre de 1878.
FIN DE LA NOVELA