—Ayer las ofrecían á 55, y nadie las quería.

—Mañana las darán á 30, y será lo mismo.

—¿Pero qué hay?

—Un lío de mil demonios. Que ha desaparecido de la noche á la mañana la garantía territorial. ¡Ay, Jesús, qué hombre éste! Hace días se empezó á susurrar; pero hoy lo sabe todo el mundo. ¿No ha ido usted esta semana al escritorio de Trujillo?

—No.

—¿Ni al Bolsín?

—Tampoco.

—¿Ni al Círculo de la Unión Mercantil?

—Tampoco.

—Pues entonces, ¿á dónde ha ido usted, hombre de Dios, y qué ha sido de su vida?