Lleváronme... ¿qué sé yo a dónde? Por el camino... ¡oh Satán mío!, ¡oh demonio injustamente arrojado del Paraíso!... sentí el disparo de la corbeta inglesa al darse a la vela.

FIN DE «LOS CIEN MIL HIJOS DE SAN LUIS»

Madrid, febrero de 1877.