—Asegura que los liberales formaron causa al rey en un café de Cádiz y le condenaron a muerte.

—Ostolaza...

—Ha delatado los pensamientos de sus compañeros de Cortes, asegurando que querían deshonrar al rey, con otras preciosísimas afirmaciones que constituyen un verdadero tesoro.

—La persecución del obispo de Orense y del marqués del Palacio, así como el destierro del nuncio señor Gravina, son materia abundante.

—Abundantísima.

—Bien sabemos todos que Mejía dijo en las Cortes que no existe Dios; Argüelles, que no debían obedecerse los preceptos de la Iglesia.

—Feliú sostuvo que la religión era una farsa...

—Y Arispe afirmó que la grandeza española tenía sangre de perro. Bien mirado, el testigo más explícito, más claro, es el archivo, las actas de las Cortes.

—Sin duda. ¿No está allí escrito que el danzante de Martínez de la Rosa propuso fuera condenado a muerte el que propusiese adición o reforma en la Constitución de Cádiz?

—Recuerdo perfectamente su pedantesco discurso del 21 de abril en que decía que los pueblos deben darse ellos mismos las leyes fundamentales.