—Yo interrogué al monarca para saber lo que hacíamos con ellos, y entonces volvió a reír...

—¡A reír!

—Y con mucha complacencia nos dijo: «Que se les deje en libertad, y no se les moleste por su travesura.»

—¡Travesura! ¡Se escaparon! ¡La impunidad! ¿Y qué noticia es esa...?

—Que Napoleón ha vuelto de la isla de Elba.

Madrid.—Octubre de 1865.

FIN DE «LAS MEMORIAS DE UN CORTESANO DE 1815»