—Sí que está... Mírale, mírale... Estoy despierto, tiíta. ¿Y tú?
—Despéjate, hijo... ¿Quieres que encienda luz?
—No... Tengo sueño. Es que todo es muy grande, todas las cosas grandes, y mi papá estaba acostado contigo, y cuando yo le llamé vino á cogerme.
—Prenda, acuéstate de ladito y no tendrás malos sueños. ¿De qué lado estás acostado?
—Del lado de la mano izquierda... ¿Por qué es todo grandísimo, del tamaño de las cosas mayores?
—Acuéstate del lado derecho, alma mía.
—Estoy del lado de la mano izquierda y del pie derecho... ¿Ves? éste es el pie derecho, ¡tan grande! Por eso la mamá de Posturas no es señora. Tiíta...
—¿Qué?
—¿Estás dormida?... Yo me duermo ahora. ¿Verdad que no se muere Posturas?
—¡Qué se ha de morir, hombre! No pienses en eso.