Le regalo ese peine

Que no me sirve.

Aquí fue el batir palmas y el patear suelos y el romper sillas, con tanto estruendo y algazara que no parecía sino que la casa se venía al suelo. La Zaina arrojó después lejos de sí la guitarra con tal fuerza, que aquel sensible instrumento, al dar violentamente contra una silla, lanzó un quejido lastimero y se le saltaron dos cuerdas. Acto continuo sentose junto a D. Diego. Pero la exactitud de esta narración exige que ahora los deje en su amoroso coloquio, ella hecha toda lenguas y él embobado y suspenso, para que pase a decir cómo entraron metiendo mucho ruido la Menegilda, la Alifonsa y la Narcisa, que con ser solo tres, no parecía sino que entraban por las puertas todos los demonios del infierno.

—Tarde venís, ninflas —dijo Mano.

—Sí, hemos estado picando lomo para las salchichas. Como esta tarde no lo pudimos hacer por ir al rosario... —contestó una de ellas.

—Pos yo, por no perder el rosario, cerré mi almacén de hierro —dijo otra—, y desde prima noche he tenido que andar desapartando los clavos de herradura de los clavos de puerta.

—¡Ay, qué bueno ha estado el rosario! ¿Lo has visto, Majomilla?

—¡Qué había de ver, si me entretuve en el Puente de Toledo, esperando un cinco de copas que no quería salir, y gancheando a dos payos de Valmojado que malditos de ellos si sudaban dos cuartos! Pero lo rezaré mañana, que para el bien nunca es tarde.

—Ende que lo supimos —dijo la Narcisa— nos plantamos allá. Yo le mandé al pariente que pusiera el puchero y cuidara de los chicos, y pies para qué vos quiero. Este rosario lo ha sacado la Congregación de María Santísima del Carmen de la pirroquia de San Ginés, en rogativa de las presentes calamidades. Salió a las dos. ¡Qué lucimiento, qué devoción! Allí iban todos, desde el señor más estirado hasta el último comiquín, y todos con su vela. ¿No ha estado usted, Mano de Mortero?

—¿Qué había de ir, mujer —respondió—, si estoy aquí con el corazón traspasado por la pena de no haber metido mi cucharada en ese rosario? Pero pues mi alma lo necesita, mañana tengo de asistir a la función que da la Cofradía de María Santísima de los Dolores, a quien tengo ley por los malos pasos de que me ha sacado en bien, intercediendo con su divino Hijo. Creo que predica mi grande amigote el Padre Salmón.