¡Ay, amigo mío (ambos encienden cerillas y suben), no echas de ver que se han quedado muy atrás los tiempos calderonianos!

Federico.

Sí, y también echo de ver la gran diferencia en favor de aquéllos. ¿Pero tú crees que si en nuestra edad se usara el ceñir espada, se me escapa ese tipo asqueroso? Le atravieso en el acto.

Infante.

Más vale que no usemos armas.

Federico, llega á su habitación y llama.

Verás, verás cómo ahora resulta que nadie ha visto nada, que todo es figuración mía y ganas de reñir. Estas canallas de mujeres me la han de pagar.

ESCENA IV

Los mismos. Claudia.

Claudia, abriendo la puerta.