Federico, Infante.

Infante.

Pero hombre, ¿estás en ti? Si le maltrataras gravemente, ¿no sabes que podría costarte la torta un pan?

Federico.

Iré á la cárcel... ¡Qué vergüenza, qué leyes! Si esto se llevara á la justicia, á mí me condenarían, y á ellos les casaban. ¡Y á esto llaman organismo social! La ley protege la deshonra, y el Estado es el amparador de los criminales. (Entra en el portal.)

Infante.

No me despido. En la calle te he librado de hacer un disparate, y ahora entro contigo para impedirte hacer otro en tu casa.

Federico.

A esa chiquilla sin seso y de condición villana, le enseñaré yo el respeto que debe á su nombre. ¡Qué falta de pudor! ¡Qué vileza!

Infante.