Yo me retiro... No olvides mis consejos. Siento dejarte tan preocupado y caviloso. ¿Acaso, en medio de las agitaciones de esta noche, has visto un rayo de luz, un indicio de salvación?
Federico, después de una pausa.
¡Quién sabe! Tal vez sí. (Se dan las manos cariñosamente.)
Infante.
Pues buenas noches... digo, buenos días. Pronto amanecerá.
Federico.
Adiós.
Vase Infante. Federico pasa á la alcoba.
ESCENA V
Gabinete lujoso en casa de La Peri. Es de día.