No es eso; despierta en mí ilusión grandísima: mas no sé qué barrera, no sé qué zanja la separa de mí... Sería mi felicidad si entre ella y yo se estableciese, como entre nosotros, esta confianza, esta sinceridad, este abandono de los secretos penosos de la vida... Mi alma se divide... La parte que tengo aquí me hacía falta llevarla allá para completar lo otro.

Leonor, tirándole del pelo.

¿Y piensas llevarla, canallita?

Federico.

Es que no puedo. Estas cosas son fatales, superiores á nuestra voluntad. Así es que faltando allá un ligamento esencial y necesario, aquello tiene que concluirse.

Leonor.

¡Qué cosas!

Federico.

Ya ves que te hablo de mis amores. Cuéntame ahora los tuyos. ¿Sigues con el Marqués de La Cerda? ¿No te has cansado ya del pollo malagueño?

Leonor.