Federico.

Has tenido una feliz idea. No había yo pensado en eso. De modo que...

Leonor.

Te traigo los santos cuartos para que tú mismo vayas á casa de ese judío. Échate pronto á la calle, y á ver dónde nos reunimos luego para almorzar juntos...

Federico, tomando el dinero.

Donde tú quieras. Estoy á tus órdenes.

Leonor.

¡Ah! ¿No ha venido el Marqués ni ningún otro de esos cataplasmas?

Federico.

No ha venido nadie.