Pasan al salón central, donde Augusta es rodeada por Villalonga, Cícero, Monte Cármenes, Aguado, el Exministro, el señor de Pez y los Trujillos. Malibrán se aparta de este grupo.
Augusta, al Exministro.
¿Qué tal? ¿Tenemos crisis al fin? Diga usted que sí, para que esta gente se alegre.
Exministro.
Por mí que la haya. Un vendaje á la situación no vendría mal. (Con malicia.) ¿Verdad, Jacinto?
Villalonga.
Sobre todo si te ponen á ti de esparadrapo.
Pez, coleando y nervioso.
No hay crisis más que en la mente de los que la desean. ¡Pues no faltaba más sino que se cambiara de política porque Fulanito está mal humorado, ó porque hay otros á quienes la tranquilidad del país les coge sin dinero!
Augusta.