Orozco.

¡Bueno estoy yo para protecciones! ¿Quién me defenderá á mí de la fiera que me amenaza hoy, y que no tardará en presentarse?

Infante.

Ya sé quién es. Joaquín Viera, el papá de Federico, que llegó anoche.

Villalonga.

¡Demonio! Cuidado con ese, que es el primer sable de América... y de Europa.

Infante.

¿Quiere usted que le recibamos Villalonga y yo y le paremos la estocada?

Augusta, con viveza.

Eso sería lo mejor. Sí, sí, Tomás, que le reciban éstos y le pongan las peras á cuarto.