Menos una, es cierto, que había sido reservada por el viejo Proctor para su hija mayor, la cual tenía, además, una póliza de seguro en la Humanitaria. Y la obligación esa, que no se presentó en tiempo oportuno, se liquidó después al liquidar la póliza... Espere usted, á ver si recuerdo bien. (Confuso.) ¡Ah!, la liquidamos cuando murió la hija de Proctor, allá en...
Viera.
En Bombay. Pero no fué como tú dices, Tomás de mi vida: haz memoria...; no fué así. Liquidasteis la póliza; pero la obligación, que era de las de ocho mil libras, quedó pendiente por no encontrarse el documento original. Se hizo una información, que no resultó clara, y el asunto quedó en tal estado. Los Proctor murieron todos en una serie de catástrofes y desgracias de familia. ¿No lo recuerdas? Wigham, afectado de locura, se tiró al mar en la travesía de Boulogne á Folkestone; Guillermo falleció de la disentería en Nueva Zelanda; Isaac pereció en un naufragio...
Orozco.
Sí, todo lo recuerdo; y la hermana murió á consecuencia de haberse tragado un huesecillo de ave.
Viera.
Sólo queda Benjamín, que ha recogido á los hijos de Adelaida Proctor.
Orozco.
¿Y ese Benjamín es el que descubrió la obligación trasconejada?
Viera.